Para comprender el rendimiento de un cultivo a gran escala, primero debemos entender cómo funciona a nivel celular. La productividad agrícola, la eficiencia en el uso del agua y la resistencia al estrés climático comienzan en las estructuras más pequeñas y perfectas de las plantas: sus hojas.
Con este enfoque científico y práctico, los alumnos del segundo año de la carrera de Ingeniería Agronómica, en el marco de la cátedra de Botánica General, llevaron a cabo una jornada de laboratorio dedicada a la Observación microscópica de estomas y la estructura interna de la hoja.
Esta actividad práctica permite a los futuros ingenieros agrónomos conectar la morfología vegetal teórica con la realidad biológica, desarrollando habilidades esenciales para el manejo de equipos de precisión y el diagnóstico botánico.



